jueves, 2 de diciembre de 2010

APORTES DE LA EDUCACION INFANTIL A MI FORMACION DOCENTE

Los educadores infantiles estamos enfrentados a grandes desafíos, debido a que el mundo ha cambiado y en él se generan nuevas oportunidades y situaciones, por lo tanto la/el docente debe estar preparada(o) para crear propuestas educativas que respondan a las necesidades y fortalezas de los niños de hoy. En este sentido, el aprendizaje debe ser significativo, es decir; que lo que se aprende pueda relacionarse con aprendizajes anteriores, lo que hace que el proceso sea comprensible.

A la educación infantil son muchos las investigaciones que le han aportado. Las neurociencias me han permitido entender que el niño, incluso desde antes de nacer; tiene posibilidades de aprender, ya que en los primeros años de vida es donde se configuran las redes neuronales y todo lo que se haga en función de esto, es esencial, además ya no se ve al niño como objeto de estudio sino como sujeto de derechos que requieren una educación que asegure el pleno desarrollo de sus potencialidades desde que nacen. Los planteamientos de Howard Gardner, sobre las inteligencias múltiples, me serán de gran ayuda, debido a que con esta teoría puedo reconocer que no todas las personas tienen las mismas potencialidades cognitivas lo que me exige proponer actividades en las que todos los estudiantes puedan desarrollar sus habilidades, porque como bien lo dice H. Gardner “no existe un solo tipo de inteligencia, sino que cada cultura posee sus propios tipos de inteligencia, porque lo idealmente valorado varía según ellas”.

En este sentido, he comprendido que el rol que debo asumir como educadora infantil, debe centrarse en ser transformadora de las realidades en las que se presentan inequidades, tener coherencia entre lo que digo y lo que hago, estar dispuesta al cambio, saber mirar y escuchar los múltiples lenguajes de los niños y convertirlos en material curricular.

Finalmente, “el saber amar, apoyar y saber hacer una verdadera pedagogía de las oportunidades para las niñas y niños del siglo XXI, es el gran desafío para los educadores en función de un mejor destino de las nuevas generaciones” Maria E. Peralta.